Co(g)ito ergo sum

Antes que nada quisiéramos excusarnos por la demora. La verdad es que fuimos abducidos por extraterrestres que buscaban examinar nuestros cuerpos, mentes y culturas para un anuncio publicitario de su planeta. No nos dejaron libres sino hata que fuimos capaces de exponer la racionalidad cartesiana a su lider máximo, quien ya comienza a organizar la revolución en contra de la monarquía marciana.
El problema es que no nos van a creer todo esto, así que nos aventuraremos a inventarles humildemente que el alcohol nos retrasó en la tan importante entrega. En todo caso va con todo nuestro cariño e innumerables correcciones y revisiones, por que no hay nada más desagradable que corregir textos hechos con desgano.


Una de las premisas que asume Descartes para su trabajo es que la propia existencia es indudable. Bien pueden ser dudadas las señales de los sentidos, pero que una o uno es quien percibe es cierto sin posible cuestionamiento. Esto se articula con la capacidad intrínseca que, axiomática o políticamente, asume el choro René en las personas. Afirma que todas y todos manejamos la capacidad de pensar. Así, resulta que toda existencia llevará directamente al pensamiento. De esta forma la razón tiene por condición única la existencia y puede ser un indicador de ésta.
Esto cobra especial relevancia en el contexto histórico: En un mundo donde el conocimiento, la virtud y el poder son monopolizados por el clero, el chorizo Descartes afirma que por la mera existencia cuaquier persona puede razonar y, por lo tanto alcanzar la verdad.
No sabemos qué piensan ustedes pero nosotros creemos que es una afirmación enormemente política y muy moderna: Descartes parte cual Zalaquett a entregarle las llaves de la ciudad al mandatario nuclear, a entregarle la llave del poder moderno a la gente. Tal vez sí sea al menos basatnte moderno el franchute éste.
Cerramos así la transmisión de hoy, buena suerte y salud!